Nuestra Historia: De un Hornito Familiar a la Mesa de Todo un Barrio
Hay fechas que quedan grabadas a fuego en el corazón, y para nosotros, esa fecha es el 26 de agosto de 2021.
Las fotos que se muestran en esta página son de aquél día que comenzamos. Una pequeña mesa de trabajo, el horno, algunos moldes que pedimos prestados a los vecinos y amigos y algo increíble: LOS PRECIOS con los que arrancamos. La inflación hizo el resto.
En aquel entonces, el mundo parecía haberse detenido. La pandemia nos había golpeado fuerte: nuestro negocio de ropa estaba paralizado y los trabajos informáticos ya no alcanzaban. Con el dolor en el alma, tuvimos que vender nuestro auto para poder seguir adelante, pero los ahorros se esfumaban entre impuestos y deudas que no sabían de crisis ni de esperas.
Llegamos a ese punto donde el frío en el pecho se siente de verdad. No nos quedaba un peso, ni siquiera para los pañales de nuestro pequeño Francisco, que en ese entonces era apenas un bebé. Estábamos contra las cuerdas, pero en un rincón de casa nos esperaba un viejo aliado: nuestro horno pizzero. Lo habíamos comprado en tiempos mejores para hacer carnes al horno y compartir domingos en familia, sin saber que pronto se convertiría en nuestra salvación.
Con lo último que teníamos, compramos harina, aceite y un poco de muzzarella. Pedimos prestadas asaderas a los vecinos. Ese primer día, amasamos con miedo pero con mucha fe. ¿El resultado? Vendimos 14 pizzas. No se dan una idea de la alegría y el alivio que sentimos; esas 14 pizzas fueron un abrazo de esperanza en medio de la tormenta.
Desde ese día, no paramos más. Lo que nació de una necesidad extrema se transformó en nuestra mayor pasión. Hoy, nos llena de orgullo y emoción saber que aquello que empezó en nuestra cocina familiar hoy llega a cientos de hogares en toda la zona sur. Lo que más nos gratifica no es solo vender una pizza, sino saber que gracias a su confianza, hoy brindamos trabajo a seis familias riojanas.
Como siempre decimos: “Emprender es fácil, lo difícil es mantenerse”. Y si seguimos acá, es gracias a Dios, a nuestra familia y a ustedes, nuestros vecinos, que nos eligieron desde el primer día.
En Pizzería Don Jorge, no solo entregamos comida; entregamos nuestra historia, nuestro esfuerzo y el mismo cuidado que le poníamos a aquellas primeras 14 pizzas que nos salvaron el pan de cada día en nuestra mesa.
¡Gracias por dejarnos ser parte de su mesa!
